5.

Después de patear cráneos vacíos en las calles
tomar cerveza entre tus dientes
y contar tus vértebras en las mañanas
después de lamer tu espalda
como si fueran cuentas de un rosario
o perlas sobre el pecho decorado del sicario,

ahora qué.

Así amanecí mirando al cielo
y desperté cubierta en mantos.

Yo era una virgen o algo así
provista de una pequeña estética
de admirar los cromos de los autos viejos
así me adelanté en la hornacina
y fui a caer de bruces en tus brazos.

Tus hombros y mis hombros eran todas las colinas
que circundan la ciudad que conocimos
y la ropa que lanzamos lejos
era como gente con el corazón vacío.

Juntos miramos el cielo
y vimos los jets en formación
y luego alzamos los brazos cansados.

Yo vi que tus costillas estaban completas
yo vi tu cuerpo
yo vi la muerte
yo vi el espacio
aquí adentro.